
Y hoy también se puede afirmar que gracias a la generosidad del matrimonio, la colaboración de la institución gallega y la labor callada de los citados amigos, César y Javier, más la aportación de su hija Natalia, este legado sin par podrá disfrutarse en nuestro país. Esta solución para su obra, máxime en su tierra, aportó una tranquilidad y quietud vitales para el pintor; a quien, por otro lado, los museos de pintura moderna no cesaban de adquirirle obras para sus fondos y para sus colecciones permanentes.
En el año 1995 se le concede la medalla de oro de las Artes Plásticas del Ministerio de Cutura. Y en un orden más humilde no le importó ceder obra para la exposición “Entre milenios” que se realizó en Astorga en el año 1999, siendo su comisario el poeta y pintor Luis Alonso Guadalupe.
Esta semblanza sólo es una muestra de la intensa actividad de Granell en los últimos años, quien todos los años, el día de su cumpleaños reunía en su domicilio familiar a numerosos amigos.
Era significativo que entre ellos abundasen poetas, periodistas, etc, y escasos pintores. “Los pintores actuales me parecen aburridos (...) No trato con pintores, son la gente más aburrida, sólo hablan de sí mismos, de sus éxitos y contra los demás (...). Sólo me llevo bien con una que no es así: Vela Zanetti”.
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