
Se refugia en la casa de su amigo Rafael Dieste.
En esta ciudad conoce a Benjamin Pèret, Gerge Orwell y Kurt Landau. Es nombrado comisario del batallón de Ingenieros Zapadores. Participa en la toma de Teruel con el ejército del Este.
Pasa gran parte de la guerra en tierras de Guadalajara. Colabora en la toma de Sigüenza. Y pese a sus escasos conocimientos militares, llega al grado de teniente coronel. Valga aquí una anécdota que me confesó: “Todo lo que sabía como zapador era gracias a un librito que me compré en el rastro por una peseta”. En cierta ocasión, y cerca de Sigüenza, ordena excavar trincheras. Un capitán, pero de academia militar, cuando vio el resultado se dirigió enfurecido hacia los suboficiales, interrogándoles a cerca de quién era el responsable de la construcción de las trincheras. “Yo, que había contemplado la escena, le pregunté al capitán qué sucedía. Este, ya más calmado al informarle de que el responsable era yo, me indicó que las trincheras estaban bien hechas pero a favor del enemigo”.
La anécdota me la contó en numerosas ocasiones para demostrar su escasa pericia y espíritu militares.
Del frente de Sigüenza, con sonrisa pícara y abundante sentido del humor, me refería la ocupación de las estancias privadas del obispo una vez tomada la ciudad; ocupación que supuso gran desgaste para los dos contendientes,sobre todo por la resistencia ofrecida por las ametralladoras y fusilería que disparaban desde la torre de la catedral los sacerdotes y seminaristas. El responsable de la inspección fue Granell, a quién le llamó la atención el que en la mesilla de noche del obispo, además de un orinal, hubiera un abundante número de revistas pornográficas.
Con el grado de comandante , ya que no se adquirió documentación sobre el nombramiento de teniente coronel, consiguió paga como militar republicano. Esta gestión, con ayuda del amigo común Javier Ruiz Sierra, la llevé a cabo más allá de mis responsabilidades.
A Eugenio no le importaba ni la cuantía económica ni el grado concedido, sino el reconocimiento de la oficialía republicana, “porque también lucharon por España, por la España leal”, me decía.
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