
En todas sus actuaciones no evita dar muestras de buen humor e ironía. A la vez, durante los fines de semana y veranos se retira a la casa adquirida en el pueblo madrileño de Olmeda, al lado de la de su amigo el periodista y escritor César Antonio Molina, quien a la sazón era el responsable de los suplementos y páginas culturales del desaparecido “Diario 16”, por lo que solicitaba numerosas colaboraciones para el mencionado medio a Eugenio y de este modo recuperaba una de sus viejas profesiones.
También participó como ilustrador en los textos del insigne poeta mexicano Jaime Sabines que se publicaron en el “Periolibro”, suplemento literario refrendado por la UNESCO que el diario ABC editaba para España, así como numerosos suplementos en otros tantos medios iberoamericanos.
Gracias al esfuerzo de Julio José Rodríguez, director de la revista literaria “Rey Lagarto”, ésta le dedicó un número monográfico y extenso, cargado de contenido, colaboraciones, confesiones y fotos. La citada revista, dentro de su humildad y elegancia, siempre le dio cuanta cabida precisó a sus colaboraciones en repetidos momentos.
Por mediación de César Antonio, la Junta de Galicia destina el Palacio de Toral de Santiago para acoger el legado granelliano.
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