Pero una opción más relajada son las Caldas das Taipas, que vienen funcionando desde el tiempo de los romanos.
Las aguas sulfurosas brotan a 32 grados y se pueden disfrutar en piscinas y equipos hidrológicos. Están indicadas para la piel, el reumatismo, la artritis, las enfermedades intestinales y el estómago, todo por el mismo precio.
Hasta la ciudad llegan buenos saberes de cocina del pescado, con el inolvidable bacalao de tradición portuguesa. Tambien hay buenos guisos de cabrito. No conviene olvidar que estamos en tierra cercana a Porto, con lo que esto significa de calidades de vino.

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