

La puerta de Segovia es la que se ve nada más llegar al lugar por la carretera general. Por ella se accede en línea recta hacia el palacio, en medio de jardines con magnífico árboles y casas antaño vinculadas al servicio real, algunas en lamentable estado.
Poco antes de llegar ante la basílica aparece el jardín circular que alberga a los mejores árboles del contorno. Son principalmente coníferas plantadas en 1867.
El edificio palaciego es alargado, con sendos patios abiertos en sus extremos: los patios de Coches y de la Herradura.
El viajero que entra en el Real Sitio por la Puerta de Segovia se encuentra con una fachada donde destaca la iglesia Colegiata. La portada principal es la del lado opuesto, la que da hacia los jardines y la sierra.
La visita guiada suele estar bien explicada y en ella se recorren las estancias de la fachada principal. En la parte alta se muestra una amplia teoría de salones. Es bella la perspectiva que se obtiene desde la antecámara de los apartamentos reales, con una hilada de once puertas seguidas, con sus distintos cortinajes y sus lámparas de cristal, en magnífica sucesión.

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