A la ciudad vieja de La Rochelle se accede desde el puerto por la puerta de La Grosse Horloge. En principio era un acceso de la villa fortificada.

La histórica torre del Gran Reloj. Foto guiarte
Se trata de una puerta enmarcada entre sendas torrecillas, a la que en el siglo XV se le elevó la parte central para poner un campanario octogonal. En el siglo XVIII se volvió a modificar esta estructura para ampliar la entrada y darle el aspecto actual. Es un nudo neurálgico de La Rochelle, por que enlaza dos zonas de interés, muy amadas por los paseantes.
Esparcidos en la ciudad vieja hay bellos edificios, entre los cuales uno destacable es el monumental palacio de Justicia.
Se trata de un edificio que en 1604 ordenó construir Henri IV para manifestar su generosidad a los habitantes de la díscola urbe. De aquel trabajo quedan cuatro puertas esculpidas y un corredor, porque al final del XVIII se reemplazó casi en su totalidad por un nuevo con columnas corintias. En la fachada, monumental, y de apariencia greco-romana hay una inscripción: Templo de la Justicia bajo el reino de la libertad y la igualdad; el año segundo de la República Francesa.
Otro edificio interesante es la Maison Henri II, construida en el siglo XVI, en estilo renacentista. También tiene interés el hôtel de la Bourse. Se trata de un noble edificio del siglo XVIII, impulsado por los comerciantes de La Rochelle, y donde está actualmente la Cámara de Comercio y el Tribunal de Comercio. La edificación testifica el poder de la burguesía local del siglo XVIII.
Pero el casco antiguo es también un lugar agradable para pasear y contemplar casas de arquitectura tradicional y edificios nobles de piedra.
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