
Hasta el XIX, la flecha gótica más elevada de la cristiandad era la de la catedral de Estrasburgo. La inmensa torre vertical que trazó Jean Hültz en la primera mitad del XV, coronando la bellísima fachada realizada por Erwin de Steimbach en el XIII, había sido la más alta de las arquitecturas góticas durante cuatrocientos años. La cima estaba a 142 metros de altura.
Colonia, la ciudad que albergaba desde el año 1164 las reliquias de los Reyes Magos, se había transformado desde aquella época lejana en un centro de peregrinación. La Catedral de la urbe alemana fue iniciada en 1248 pero su avance fue lento. La fábrica grandiosa quedó paralizada desde el XVI, hasta el siglo XIX, cuando un movimiento cultural romántico y nacionalista, que fortaleció la revalorización del pasado y lo medieval, propició la reanudación de las obras.
Cuando el emperador Guillermo I dio por finalizado el edificio, en 1880, la catedral de Colonia ocupó un lugar destacado entre las obras góticas, por sus grandes dimensiones. Las torres –de 157 metros de altura- las portadas de ambos lados del crucero y otra importante obra del inmenso edificio era nueva, pero se ajustaba de forma grandiosa al espíritu medieval. ¿Gótico? ¿Neogótico?...
Cuentaviajes de En busca del espíritu |
> > Volver a la guía de Espíritu