
En la propia capital, Paris, la catedral estaba gravemente dañada. Cuando Napoleón fue coronado allí, era tal el deterioro del edificio que buena parte del templo se ocultó con telas, tapices y banderas.
Figuras populares, como el propio Víctor Hugo, clamaban por una restauración que llegó de la mano de Viollet le Duc
Éste arquitecto intervino también –con desigual fortuna- en Saint Denis, Vezelay, Puy en Velay, Carcasona, etc. Destacó como teórico y llegó a señalar que era posible rehacer una obra incompleta aplicando a la parte inconclusa o desaparecida el espíritu original de la obra. Para él, el edificio debía de alcanzar una ideal unidad estilística, adecuada al ideal del creador; dejando a un lado –para ello- todo tipo de elementos de época posterior, desacordes con la unidad de la obra.
Aquellas ideas impactaron en numerosos países e influyeron en numerosas restauraciones y reconstrucciones, a veces incluso empujando a los arquitectos a adulterar la obra general, aparados en un inconsistente espíritu de la obra original.
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