El nivel de vida de Libia es relativamente elevado. Los coches son de buenas marchas (Mitsubitsi, Hyundai). Hay bastantes 4x4 y no se trata de vehículos de “desguace”, como sucede en otros lugares del norte de Africa.
Incluso existen modernos sistemas de riego por aspersión instalados en las huertas próximas a Sabah, la ciudad situada al final del desierto del Murzuk, que da paso a los lagos de agua salada del Awbari.

El lago Ulma es quizá el más bello de todos, y uno de los más fotografiados del mundo. Situado en mitad de las dunas, sus aguas son tan saladas que resulta más fácil flotar en ellas que en el Mar Muerto.
Lo mismo ocurre con el lago Gabón, más grande que el anterior, a cuya orilla existe además un “chiringuito” de palmera cuyos responsables alquilan, por 5 euros, tablas de esquí –con botas incluidas- para deslizarse por la duna próxima al lago, que mide unos 150 metros. La subida a la cumbre “corre por cuenta del esquiador”.
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