Más al norte, cuando se llega a la costa, merece la pena visitar las ruinas romanas de Leptis Magna, urbe levantada en el siglo IV DC por el emperador Septimio Severo.

Merece también la pena recorrer la Medina y la Plaza Verde de Trípoli, presidida por un enorme dibujo de Gadaffi saludando al pueblo. Pero, por encima de todo, merece la pena visitar el desierto de Libia y vale la pena mantenerlo como es, limpio, grandioso y sorprendente. Ojalá que no acabe invadido por las caravanas de vehículos y las autopistas turísticas.
Para nosotros y para nuestro equipo LEALTANZA AUTO-OJA, ha sido una experiencia inolvidable pero no irrepetible. El año próximo volveremos otra vez. Que Alá nos proteja y nos ayude a conseguirlo.
Pedro de Castro

Cuentaviajes de Por las arenas de Libia |