
Algunos de estos trabajos sorprenden por su gran calidad, la meticulosidad de su diseño y su pintura.
En el siglo XIV entró el azulejo en la península, procedente de África del Norte. A mediados del XVI se establecen en el país los primeros talleres artesanos de azulejos mayólicos, técnica italiana mediante la cual se pueden hacer formas complicadas. A lo largo y ancho de Portugal existen museos y fábricas de este arte típicamente luso.
Numerosos palacetes y edificios en Lisboa conservan revestimientos de azulejos en sus muros y cocinas. Los temas que se reflejan en ellos se diversifican entre imágenes de caza, vida rural o gastronomía. El azulejo es todo un símbolo cultural del país, el arte luso por excelencia.
El valioso legado artístico de Portugal se halla en 50 museos repartidos por su capital. Allí se encuentran numerosas piezas que van desde las creaciones más vanguardistas, clásicas y modernas hasta el arte militar y el azulejo.
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