
El templo tiene origen en las obras de remozamiento de la abadía benedictina, iniciadas hacia 1245. cuando reinaba Enrique III, Pero las obras son de diversas épocas, como las de las torres de la fachada oeste, construidas entre 1734 y 1745.

La nave central sorprende por su estrechez, pero es esbelta. En la capilla de San Eduardo se pueden ver numerosas tumbas medievales.
Cerca, la capilla de Enrique II, de inicios del XVI, es una pequeña catedral, donde destaca su magnífico techo. Claustros, de época gótica y una bella sala octogonal del siglo XIII, la sala Capitular, también son de interés.
La fiebre “rosa” de las televisiones también ha incidido en este monumento, conocido mundialmente por la transmisión televisada del funeral de la princesa Diana de Gales. Desde aquel día los visitantes se incrementaron en un 300 por ciento, según datos oficiales.
Pero además de enterramiento reales hay otros famosos. Es conocido el “rincón de los poetas”, crucero derecho, donde hay tumbas de escritores como Chaucer, Dickens y Kipling. También están en la abadía otros notables enterrados, como Ligvinstone, Newton y Charles Darwin.
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