
La plaza de trafalgar, frecuentada tanto por turistas como por palomas, contiene la columna de Nelson, en recuerdo a la batalla de Trafalgar, en la que éste almirante derrotó a una escuadra hispano-francesa mucho más potente pero peor dirigida.
Domina esta plaza irregular el edificio de la National Gallery, y en una esquina aparece la iglesia de St Martín-in-the-Fields, una excelente obra de aire neoclásico de James Gibss
Hay algún punto curioso en el entorno, como Chinatown, con restaurantes y tiendas orientales o el Admiralty Arch, de inicios del XX.

No tiene nada especial, salvo una leyenda de misterio y vida oculta. En realidad es una zona multiétnica con aire mitad provinciano mitad desarraigado. Mozart o Marx vivieron aquí. Más que salas de fiesta y lugares de novela, el viajero hallará restaurantes de diversas especies, cabarets de mala muerte y cafés de mediana o escasa prestancia.
Bloombury, algo más al norte, es una zona distinta, universitaria, de residencias estudiantiles y centros museísticos. Reina en esta parte de Londres el Museo Británico.
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