
En una zona de llanura, bien regada, Lucca tiene una excelente vegetación, como se puede comprobar al hacer la circunvalación de su recinto murado. Fruto de esa fertilidad son las alubias blancas, típicas de la zona.
Sus calles estrechas, con bellos templos románicos y palacios, no aconsejan la utilización del automóvil. Por ello –y por la propia dimensión de la ciudad- es aconsejable aparcarlo cerca del Duomo y caminar sin prisa.
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