Esa llanura siempre invitó a los cuidados en el cultivo de los productos toscanos, y en el cultivo de una buena mesa, en la que tienen renombre las alubias blancas y los aceites de oliva.
En la ciudad se compra buena artesanía, joyería y cerámica. Está mejor de precio que la cercana Pisa.
El paseo por la ciudad se complementa con las visitas a la Pinacoteca, instalada en un palacio del XVII, y con obra de Veronés, Bronzino, Tintoretto y otros pintores italianos; la casa Natal de Puccini, con un pequeño museo; y el museo Nacional de Villa Guinigi, en el extrarradio del casco antiguo, con interesantes muestras, especialmente de materiales arqueológicos de la región.
En cuanto al extrarradio, la visita a Lucca se complementa con atractivos como la villa Torrigiani, en Segromigno in Monte, o el Ponte del Diavolo, de Borgo a Mozzano, aunque el otro foco de atracción que ha de disfrutarse ineludiblemente está a unos 25 kilómetros hacia el sur: Pisa.
