
Lo más sobresaliente de este templo es la fachada, airosa y elevada, de románico pisano, caracterizado por sus galerías de arcadas de medio punto, con notables dibujos ornamentales.
En el pináculo, unos ángeles rodean a San Miguel, que abate un dragón.
En el interior destaca la sobriedad románica y una bella Madona de terracota de Andrea della Robbia.
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