De los prados y granjas llegan la magnífica ternera y los cerdos... y de la costa llega el pescado y el marisco.
El caldo gallego y el lacón con grelos son famosos por aquí. Pero no menos famoso es el pulpo.

No faltarán en Galicia –y por supuesto en Lugo- las empanadas, tanto de productos de mar como de los terrestres... y hablando de los productos terrestres una última llamada a los quesos lucenses, tanto los de tetilla coomo el del Cebrero.
La ciudad, que tiene a San Froilán como patrón, aún conserva balneario, como en época romana, en un agradable paisaje donde el Miño avanza remansado.
Pero hay otras zonas de solaz, donde se tapea en las tascas, en las que no suele faltar el Ribeiro. Tal vez el territorio más evocador –donde se junta historia y establecimientos- es la triangular plaza do Campo y calles adyacentes.

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