
Al lado hay una plaza, Op de Thermen, que lleva ese nombre porque está donde se ubicaron las termas romanas, redescubiertas en el año 1840.
Otra zona comercial es la popular Grote Straat, tal vez el centro comercial de Maastricht, con abundantes tiendas, cafés, bancos, etc.
Miércoles y viernes son días de mercado en la gran explanada del ayuntamiento.
Es agradable la zona del centro, especialmente la comprendida entre la plaza Vrijthof y la basílica de Onze Lieve Vrouwekerk. Hay buenos sitios para sentarse a tomar algo.

En esta zona hay tiendas especializadas en dulces de miel y pastel de manzanas. También se puede probar la cerveza de la zona... y el aguardientillo de hierbas.
Maastricht tiene un aire abierto. Pertenece a Holanda pero también tiene algo de Alemania y de Bélgica. Por ejemplo, es factible hallar cervezas de tres nacionalidades. También tiene una buena cocina en la que confluyen sabores multinacionales.
De primavera a fin de otoño se pueden hacer excursiones de barco por el Mosa. También se pueden alquilar bicicletas para recorrer la ciudad y el entorno.
El Carnaval de Maastricht es cada vez más famoso. Las gentes se animan y salen disfrazadas a las calles. El espectáculo coincide con meses fríos, por eso carece del “Eros” de los carnavales de Canarias o Brasil. Se asemeja más bien al de Colonia.
En los alrededores de la ciudad existe una montaña con abundantes grutas. Se trata de las cavernas de St. Pietesberg. Se deben a las canteras explotadas desde la época romana. Luego han servido de refugio a los habitantes de Maastricht en casos bélicos. Es un auténtico laberinto de galerías que tienen decenas de kilómetros.
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