Es una de las iglesias con más historia de Holanda, dedicada al santo que llevó el cristianismo a aquella tierra. Allí está sepultado desde hace catorce siglos. En la cripta de la iglesia reposan sus restos, junto con los de otros obispos.
La obra actual es básicamente románica, iniciada en el año 1039, con reformas posteriores. Las torres cuadradas y el ábside que dan a la plaza de Vrijthof son del XII y de un siglo más tarde es el pórtico sur.
Hay excelente estatuaria mosana en el interior. El Tesoro del templo tiene buenos objetos litúrgicos y relicarios medievales. El más notable es el llamado relicario de San Servacio.
 Imagen de la iglesia de San Servacio. Guiarte Copyright
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 Imagen de la iglesia de San Servacio, desde la plaza Vrijthof. Guiarte Copyright
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