
La muestra se centra en la figura de Giovanni Antonio Canal, más conocido como Il Canaletto, creador de la imagen eterna de Venecia y responsable de que esta ciudad sea universalmente famosa desde el Siglo de las Luces.
El pintor
Antonio Canal, Canaletto, era veneciano. Trabajó junto a su padre, escenógrafo, en su juventud, y esa huella marcó su arte.
Trasladado a Roma para hacer decorados, año 1720, entró en contacto con la pintura romana y se aficionó al paisajismo. Vuelto a Venecia, entabló amistad con el cónsul y marchante británico Joseph Smith, con lo que se aseguró una excelente clientela inglesa.
El propio rey Jorge III adquirió una importante colección, que fue a parar al castillo de Windsor.
Fue ese éxito comercial en Inglaterra lo que le animó a trasladarse allí. Era la mitad del siglo XVIII y Canaletto se dedicó entonces a pintar paisajes de Londres y castillos y palacetes del entorno, nunca con tanta brillantez como la que había impregnado a sus vistas venecianas.
Canaletto, en realidad, no sólo pintó, sino que elaboró un propio escenario, modificando perspectivas y alterando la colocación de los edificios, logrando una imagen más cercana a la urbe ideal que a la real. Sus pinturas de Venecia son una ciudad eterna. Su cromatismo, el brillo de la piedra y sus cielos neblinosos, son especiales.
A través de las obras que forman parte de esta exposición - alrededor de ciento veinte piezas entre óleos y aguafuertes - se muesta cómo Canaletto no es un pintor-fotógrafo que reproduce la realidad exterior de forma exacta o topográfica, sino que, en sus composiciones, inventa una nueva ciudad modificando el original. Para lograr el efecto deseado, y partiendo de bocetos tomados del natural, Canaletto realiza la obra definitiva combinando diversos puntos de vista, simplificando las arquitecturas, cambiando los perfiles, etc. Sin embargo, el resultado final es tan real que incluso sus contemporáneos creían que el artista había pintado literalmente lo que tenía ante los ojos. Esa imagen de Venecia creada por Canaletto es, además, la que ha perdurado en el tiempo.
El triunfo de las vedute y el Grand Tour
Una de las principales innovaciones del arte veneciano del siglo XVIII fue un crecimiento espectacular en la demanda de algunos géneros que se transforman profundamente; entre ellos, en primer lugar, las llamadas vedute o vistas urbanas. Aunque con algunos antecedentes en el siglo XVII es ahora cuando se produce su momento de máximo esplendor, evolucionando desde un mero interés por la arquitectura de la antigüedad clásica y de la escenografía teatral, hacia la representación de escenarios arquitectónicos reconocibles, como Roma, Florencia y, de forma especial, Venecia. A este éxito contribuyó notablemente el interés de los clientes extranjeros, principalmente viajeros ingleses y amantes de las artes que realizaron el famoso Grand Tour: un largo recorrido que incluía Italia y Francia, y que se convirtió en cita obligada en la formación y educación de los jóvenes de la alta sociedad europea - sobre todo inglesa - en el siglo XVIII.
Las vedute se convirtieron así en piezas muy cotizadas y, muchas de ellas, se encuentran en la actualidad en colecciones y museos de toda Europa, principalmente de Gran Bretaña.
Giovanni Antonio Canal (1697-1768) fue el maestro indiscutible del género. Formado en la tradición de las escenografías teatrales, supo trasladar a su obra mejor que nadie la magia y el encanto de la ciudad de los canales.

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