El expolio del XIX y del XX se llevó por delante todo lo que albergaba este inmenso edificio de 200 metros de fachada, obra previsiblemente vinculada al propio Juan de Herrera.
Estos, Fabio, ¡ay dolor!, campos de ruina y melancolía, fueron en un tiempo corte de Castilla. Madrigal fue la ciudad de Isabel la Católica. A esta pequeña urbe vinieron varias embajadas para organizar hipotéticas bodas... hasta que la mujer optó por casarse con el Fernando, el rey aragonés. En esos tiempos, Madrigal sería sede de Cortes... pero pronto la historia se fue alejando de sus murallas.

El Escorial de Madrigal, un grito de decadencia. guiarte.com.
Madrigal, Fabio, me llena el alma de dolor, aunque su nombre me sigue sonando a cantos de trovadores.
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Cuentaviajes de Madrigal, emoción y melancolía |
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