Lo más habitual de estas esculturas Djenné son personajes dolicocéfalos, con ojos en forma almendrada, que presentan una consideraba riqueza gestual y un mayor dinamismo. Abundan los personajes arrodillados o sentados que podrían indicar una función religiosa o una vinculación de las figuras con la religión. Entre las piezas las hay excepcionales, como la de un personaje sentado que apoya su cabeza en la rodilla, un “pensador” en el que asombra la elasticidad de sus extremidades. Otra pieza inolvidable es la de una mujer, sentada, dolorida, trágica, con una malformación en la espalda y un sobrecogedor gesto de dolor...
Minoritario, arcaico, primitivo, pero con el latido del genio.
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