En su estructura cuadrada se perciben influencias mudéjares y del gótico tardío. Se sabe que el monumento estaba en 1475 en plena construcción y que en su obra se utilizaron en parte materiales de la fortaleza precedente.
El monumento tiene en sus esquinas cuatro torres. Tres de éstas son cilíndricas, cada una de ellas coronadas por otra torreta cilíndrica de menor diámetro. La cuarta torre es cuadrada, la del homenaje, y está coronada por una torrecilla de plano octogonal.
El plano cuadrangular está alterado por el este, debido a que incluye el ábside de una iglesia preexistente. El perímetro está dotado de una barbacana que se abre hacia poniente, donde está el acceso al castillo. Este acceso está realzado por sendas torrecillas cilíndricas. Son curiosas las aspilleras -ventanillas estrechas para disparar desde ellas- que se ubican a lo largo de la barbacana. Todas tienen la Cruz de Jerusalén. Ellas recuerdan al visitante que el Cardenal Mendoza -otro de los grandes de la familia- era titular de la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén.
El patio refleja los gustos en los que se emparientan los estilos mudéjar y el gótico tardío.
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