Sus recetas son elaboradas minuciosamente, algunos de los platos que degustaremos son el Méchoui, que es un cordero entero asado lentamente a las brasas, otro es el Kefta o brochetas de carne picada o servida en albóndigas. Además está el famoso Cuscús, que está basado en la sémola y puede ser combinado con multitud de ingredientes como huevos, pollo, cordero o verduras, y representa un plato tradicional marroquí.
Por otro lado están los riquísimos Tajine, que son unos guisos de carne o de pescado, con muchas verduras, especias y otros ingredientes. Su singularidad reside además de su sabor en que se cocina y sirve en el mismo recipiente el cual le otorga esa denominación.
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Y también están los sabrosos estofados de cordero, pollo o pescado.
Para beber, podemos acompañar las comidas con vinos o cervezas locales, que están muy ricos o de agua mineral embotellada. Y para cualquier momento después de comer, o durante cualquier momento del día está el té a la menta, que esta tan bueno que beberemos gran cantidad de té moruno. Para el que tome café, señalar que éste suele ser bastante fuerte, salvo en los desayunos que suelen ser muy abundantes, con riquísimas tostadas con mermeladas o miel y zumos de naranja o de otras frutas.
Hay varias opciones donde comer, desde los restaurantes locales donde nos ofrecerán los platos más típicos, los restaurantes más dirigidos a los viajeros con comida francesa, española o italiana. En general los precios son relativamente baratos, si bien depende de los sitios.
Otra opción atrevida es la de comer en los puestos de la plaza de Jemaa el Fna, o en locales que hallamos por la calle, donde cocinan en plena calle al calor de las brasas los pinchos morunos, y otras comidas.
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