
Como despedida de Merzuga el tiempo nos castigó con una tormenta de arena, que nos hizo detener a la vera del camino que, por momentos, desaparecía de nuestra vista. Por suerte y tal como nos informó el guía, estas tormentas no llegan a extenderse por mucho tiempo, de modo que al cabo de un rato, aunque la visibilidad era especialmente reducida, pudimos seguir avanzando hacia la civilización.
A pesar de que el viaje no duró mucho más de 24 horas, cualquier visitante de Merzuga puede administrar las actividades y diversas excursiones por la zona para ocupar varios días. Posiblemente, el mayor problema para ello consiste en que el alojamiento no es muy cómodo y la comida por allí tampoco resulta muy apetitosa, aunque esto puede variar dependiendo del albergue donde nos alojemos.
En caso de permanecer varios días, es muy buena idea llevar una buena provisión de agua, por lo que pueda pasar. Hay que tener en cuenta que si nos perdemos o sufrimos un contratiempo que nos detenga en el desierto incomunicados durante horas, el líquido será vital. No obstante no debe preocuparnos demasiado el perdernos, pues en buena parte del territorio los móviles tienen cobertura suficiente para hacer llamadas.
Como decía al principio, Merzuga es muy accesible.
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