Bullicio y paz son alternativos en este lugar que tiene el sabor de lo eterno.
En el mismo puerto se construyen y reparan los barcos pesqueros de madera.
sto al lado de la zona portuaria se encuentra una línea de cafés-parrillas de pescado, con mesas y bancos de madera.

Es especialmente recomendable que realicemos las compras a primera hora de la mañana y que sepamos distinguir el pescado fresco del que lleva varios días fuera del mar, puesto que en el mercado venden generos de distinta calidad y, por supuesto, frescura.

Salmonetes, doradas, sepias, chipirones, podemos encontrar de todo. Una vez comprado el material, nos ofrecerán limpiarlo allí mismo, ya que siempre hay marroquíes dispuestos a ganarse una propina a cambio de unos minutos aplicando su pericia a la hora de tratar el genero.
Para cocinarlo, aparte de nuestro propio fogón, es posible solicitar a los restaurantes de la zona, situados en la calle que va desde la Medina hasta el puerto, que nos lo preparen,mientras que nosotros disfrutamos de las vistas y de contemplar el ajetreo de pescadores por las inmediaciones.
icamente, estos mismos restaurantes-chiringuitos nos ofrecerán también sus productos, que muestran a los turistas en carritos envueltos en plástico de colores y con hielo por encima. Si no somos experimentados compradores de pescados, posiblemente sea buena idea consumir los productos de los restaurantes antes que aventurarnos a comprarlos por nosotros mismos, ya que ellos si que saben lo que compran y a qué precio.
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