
Más hacia el sur, en el extremo de esta península, hay una zona de gran sabor tradicional, con sus templos hindúes, una gran zona de purificación, con sus gradas en torno al agua, y las gradas donde los hindúes incineran a los muertos.
Si desde Malabar Hill se avanza hacia el norte, cerca del mar, se llega al templo Mahalaxmi, que es el más antiguo de la ciudad.
Tiene encanto este enclave. En una calle estrecha, abundan los puestos donde se venden flores y frutos. Los fieles compran algunos y ascienden por las escaleras con ellos en la mano. Luego se descalzan, pasan ante la brillante columna de plata y entran al interior del reducido templo, para entregar la ofrenda a los sacerdotes de Ganesh. Finalmente retornan con la esperanza de que el dios de la riqueza les ha beneficiado.
Algo más adelante hay otro santuario famoso. Es la tumba de Hají Alí, un venerable musulmán.
El recinto se halla a unos doscientos metros de la costa, sobre un roquedo. Una larga pasarela une la tumba del santo musulmán con la costa. A lo largo de la misma se suceden los mendigos que demandan la caridad del viajero.
Cuentaviajes de Bombay rico, Bombay pobre |
> > Volver a la guía de Bombay