
Los propios frailes hispanos aprovecharon este sistema iconográfico para enseñar a los naturales del otro lado del Atlántico el misterio de la Navidad.
Surgieron así dos tipos de belenes: los cultos, amados por los Reyes y altos dignatarios eclesiásticos, encargados a artistas célebres o menos famosos, y los sencillos, elaborados por los campesinos, que creaban un escenario similar al que contemplaban sus ojos, con gentes ataviadas con vestiduras como las suyas y un portal poblado de sus mismos animales domésticos.

El arte del Belén se propagó por todo el mundo. En Europa hay zonas de gran tradición como el Tirol, Baviera, Alsacia, la Provenza y sobre todo los distintos territorios de España e Italia. Cada país fue incorporando sus peculiaridades étnicas o paisajísticas, e incluso tecnológicas. Así, por ejemplo, se cuanta que en el XVIII en Marsella se hacían curiosos belenes articulados...
Hoy, en el siglo XXI, el Belén es universal... pero repasemos un poco otros aspectos del Nacimiento de Jesús.
Cuentaviajes de Belenes y arte, en Navidad |
> > Volver a la guía de Belenes