El nacimiento de Jesús, en Belén, es uno de esos temas emblemáticos que más ha impresionado en la mente del hombre cristiano de todas las épocas.
Y tal impacto ha repercutido de forma directa en todos los ámbitos: la gastronomía, la fiesta, las canciones, las ceremonias …y el arte.
Pero, contrariamente a lo que piensa la generalidad de las gentes, la popularización del Nacimiento o Belén, no ocurrió ya en los primeros tiempos del cristianismo.
Hasta hace casi mil años, cada individuo conmemoraba a su forma y según sus posibilidades la buena nueva del nacimiento del Salvador. Allá por el medievo, mientras el abad presidía en Navidad las solemnidades liturgicas del monasterio, el campesino se contentaba con un condumio sencillo, algo más notable que otros días: alguna gallofa, castañas asadas, requesón y vino. …Y canciones, muchas canciones, que esas salían gratis. Ni el abad ni el siervo pensaban aún en belenismos de ninguna clase.
Hace mil años, poco margen quedaba a los humildes para pensar en artes. Sólo con la superación de las estrecheces medievales, se pudo pensar en hacer un arte popular y sencillo para conmemorar la Epifanía.
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Cuentaviajes de Belenes y arte, en Navidad |
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