Sin duda, lo más sorprendente de Nimes es su contenido romano, maravillosamente conservado, sintetizado especialmente en la Maison Carrée y en el anfiteatro.
Pero Nimes tiene otros elementos interesantes tanto en el casco viejo como en la zona del Jardín de La Fontaine.
Y posee un aire plácido y abierto, propicio al descanso y al goce de la vida; un sentimiento hedonista íntimamente vinculado a su carácter mediterráneo.

Monumentalidad del Jardín de La Fontaine. Foto guiarte. Copyright
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