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Magia y rituales del África antigua

Entre el 11 de noviembre y el 9 de enero próximo, se presenta en Madrid un notable exposición monográfica Magias: objetos mágicos y rituales en el África Antigua.
Escultura de cultura Ewe. Togo. Madera, cuerda, candados y materiales diversos

Entre el 11 de noviembre y el 9 de enero próximo, se presenta en Madrid un notable exposición monográfica Magias: objetos mágicos y rituales en el África Antigua.

Esta muestra reúne cerca de 60 objetos ceremoniales y religiosos de enorme valor artístico e histórico, abarcando un extenso período del arte de las sociedades de este continente: desde esculturas del período nok, con 2.500 años de antigüedad, hasta objetos de las escuelas clásicas del Congo, de finales del siglo XIX y principios del XX.

Fetiches, altares, cuchillos ceremoniales, vasos rituales, recipientes sagrados, máscaras mágicas, estatuas para el culto... son algunas de las piezas que podrán admirarse en este espacio dedicado al arte africano. La exposición puede verse en la galería del arqueólogo e historiador Ángel Martín (C/Piamonte 21)

Magias es la tercera en una serie de cuatro muestras monográficas sobre arte africano antiguo organizadas por Ángel Martín, tras una trayectoria investigadora de más de 20 años. Las dos anteriores estuvieron consagradas, respectivamente, al arte del Mali arcaico (noviembre de 2003) y a Objetos y esculturas del arte Tiv nigeriano (noviembre de 2004).

Entre los objetos más relevantes destaca un espejo ceremonial yoruba, una de las escuelas de arte africano más clásicas, procedente de Nigeria; varias máscaras con pátina rugosa, resultado de las libaciones y sacrificios realizados sobre ellas, o un vaso Djenné del siglo XV, otra de las grandes joyas de la exposición. También destaca una colección de cabezas de adobe de altar mbari.

MAGIAS, EL CONTROL DE LO SOBRENATURAL

Por Angel Martín

Si existe un hilo conductor que permita recorrer África a través de sus creaciones artísticas, ese hilo es el de un concepto tan intangible e irreal como el de la magia.

La magia, ejemplo de lo inabarcable y de lo inexplicable es, en África, la realidad que regula los elementos de lo sobrenatural y los relaciona con los elementos de lo natural. Es, al mismo tiempo, el camino a recorrer para el control de las fuerzas sobrenaturales y para la comprensión de la Naturaleza.

Un definición de la magia tan aparentemente sencilla como la anterior, implica en realidad a todo un continente y explica, o ayuda a explicar, más de tres mil años de la historia reciente del arte africano.

Como parte de ese intento de comprensión de lo natural y de control de lo sobrenatural surgen en África, como en la práctica totalidad de las sociedades preindustriales, instrumentos adecuados para el manejo de determinadas energías, a veces en forma de máscara, a veces en forma de escultura, o de fetiche, o de conglomerado de elementos, a veces sólo una piedra colocada en horizontal o una línea trazada en el suelo.

En estos objetos mágicos y religiosos del África tradicional, nada se deja al azar y todo, hasta el más pequeño de los detalles, responde a un lenguaje codificado e iniciático, cuya lectura no está al alcance de todos los individuos del grupo cultural para el que han sido concebidos sino, con frecuencia, sólo para los iniciados más expertos, los ancianos que han atravesado las distintas etapas de formación, de iniciación.

Los objetos, las creaciones artísticas africanas producto de las necesidades mágicas y religiosas de la sociedad, se convierten así en auténticos receptáculos de fuerzas donde residen las energías capaces de restablecer un equilibrio o de sanar una enfermedad.

Los objetos mágicos y religiosos en el África Antigua se revelan así como de una enorme importancia en tanto que son los soportes para prácticas de carácter trascendente que garantizan, incluso, la supervivencia del individuo y del grupo. Nada puede dejarse al azar, ni los materiales con los que son confeccionados, ni el momento y el lugar elegido para su elaboración, ni las dimensiones ni ninguna otra variable morfológica que ponga en juego el dinamismo de los distintos principios cósmicos que regulan el objeto, su poder y su entorno.

No es patrimonio exclusivo del continente africano intentar ver lo invisible, regular lo irregulable y comprender lo incomprensible, pero sí que parece exclusivo de este continente la certeza con la que los escultores o los adivinos han desarrollado creaciones que nos recuerdan la necesidad de explicar los desequilibrios y restablecer el orden tanto social como individual en cualquiera de los planos que los afectan. La necesidad de comprender y de controlar lo natural y lo sobrenatural está, pues, en la base de la concepción de estos objetos.

El resultado estético de estas obras es, desde Occidente, la razón no sólo para replantearse estas preguntas ancestrales sino, sobre todo, la fuente de nuevos interrogantes.

 

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