
Cerca hay otro elemento curioso: la estatua de un toro metálico que es sumamente popular entre los turistas. Ninguno pierde la ocasión de fotografiarse con el toro, en extrañas poses que evocan a los toreros; amarrándole por los cuernos o simplemente posando.
Resulta curiosa la debilidad de muchas mujeres y algún hombre por hacerse fotos con las manos puestas en los enormes testículos del animal.
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