
En los años setenta quedó desplazado por nuevas edificaciones de este estilo como la torre Sears de Chicago.
Todo es tremendo: 650.000 metros cuadrados de superficie útil, 6.500 ventanas, 73 ascensores, 2.500.000 visitantes año...
Inaugurado en 1931, pronto fue noticia por todo tipo de acciones: desde los suicidas que elegían este lugar como emblema hasta los productores de cine, que colocaron aquí a las estrella, King Kong, entre otras.
Es muy interesante el panorama desde lo alto, especialmente a la puesta del sol.

Subir al Empire State Building es una de las atracciones más interesantes de la ciudad. En el hall del edificio nos encontraremos un tablón que muestra las condiciones climáticas y la visibilidad (distancia en millas que puede alcanzarse con la vista ese día), así como el tiempo de cola para acceder al punto de observación.
Si subimos de día conviene hacerlo en un día soleado y claro, para poder contemplar mejor los edificios.
Es interesante la visita por el día, puesto que Manhattan es impresionante y desde el Empire State se domina toda la isla y parte de los alrededores. Pero también es muy recomendable subir por la noche, para ver el juego de luces de la ciudad.
Algunos aconsejan subir de día al Rockefeller Center y de noche al Empire State.
Lo que es un poco pesada es la cola para el acceso al observatorio. Nos hacen pasar por un lugar donde nos hacen una foto y por otro sitio donde nos venden la típica locución para explicar los detalles de la vista. Sinceramente, parece sólo una manera más de sacarle el dinero al turista. La vista de por sí es suficientemente impactante como para que sobren las explicaciones o nos digan cuál es cada edificio.
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