Tiene dos plantas y forma alargada, unos 20 metros de largo por 6 de ancho. Arriba, un gran salón cubierto de bóveda y con sendas arquerías en los extremos, de notable gracia y belleza.
También hay una cripta de planta baja, que pudo ser originalmente capilla de la residencia regia, y que está cubierta con bóveda de cañón.
Hay muchos elementos interesantes desde el punto de vista artístico y constructivo. Entre lo más loable, el uso de las bóvedas de cañón en el edificio, anticipo de lo que luego sería ya común en siglos posteriores.
Desde el punto de vista artístico, destaca la armonía y belleza de los miradores, con sus airosos arcos peraltados y delicados elementos decorativos.
El edificio es una joya que tuvo influencia posterior tanto en el arte asturiano como en el románico.
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