Viendo tal panorama, vienen a mi memoria los versos del sevillano Rodrigo Caro:
…sólo quedan memorias funerales
donde erraron ya sombras de alto ejemplo
este llano fue plaza, allí fue templo;
de todo apenas quedan las señales.
Pero esto, amigo, no es Itálica, ni se hunde por la violencia de máquinas de guerra. Ésta es una comarca campesina que se ha hundido porque entregó sus brazos a otras tierras para mover la maquinaria del desarrollo económico.
La recuperación de la casa-palacio de los Alvarez Escarpizo, en Otero, ha sido una grata noticia para quienes amamos el patrimonio de esta tierra humilde y silenciosa. Pero hay una tarea inmensa por delante, y bien harían los representantes de las instituciones políticas en abordar nuevos proyectos. La Mancomunidad de La Cepeda debería liderar esta tarea. Nuestro patrimonio -aunque humilde- es uno de nuestros escasos recursos de futuro.

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