
El centro religioso dependió en origen del monasterio de San Martín de Montes y pasó luego a los hospitalarios, quienes debieron construir la iglesia románica de la que sólo quedan ruinas. En la primera mitad del siglo XX, cuando Gómez Moreno visitó el lugar, el templo estaba aún en buen estado con su torre megalítica y su magnífico ábside poligonal.
María Concepción Cosmen Alonso estima que la obra es protogótica, de los primeros años del siglo XIII, justo después de que el templo pasara a la orden de San Juan de Jerusalén. Su planta correspondería a un templo de tres naves, la central más ancha. Los ábsides laterales tienen una anchura de 3,5 metros, en tanto que el central es de 5,5.
Hacia 1940 se cayeron las bóvedas y en 1954 el obispado recogió algunos capiteles y ménsulas, que fueron expuestos en la muestra de Las Edades del Hombre de Astorga, en el año 2000. En la segunda mitad del XX fueron derruyéndose distintas partes; los ajedrezados de sus ventanales fueron robados apenas hace una década. Ahora, cuando sólo queda un montón de ruinas… se ha cercado con una alambrera. "Al burro muerto…"
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