Las buenas ciudades...
Las cosas cambian cuando se llega a las ciudades. A pesar de los largos años de dominación soviética, de los barrios-dormitorio prefabricados en hormigón, de las monumentales sedes del Partido Comunista, del abandono del culto en las iglesias, en general se conservan buenos conjuntos urbanos.
Por una parte, la ausencia de especulación ha permitido conservar amplias zonas verdes en el centro de las grandes urbes. Por otra, la carencia de recursos económicos ha obligado a mantener viejas construcciones de madera que han sobrevivido milagrosamente al paso de los años y de los hielos.

Los espacios verdes embellecen las capitales bálticas. En Riga, el antiguo foso de la muralla se ha convertido en un canal festoneado de jardines. Miguel Moreno. Guiarte.com
Por último, cabe destacar que la indiferencia ante el hecho religioso (la práctica católica u ortodoxa no estaba prohibida, sino mal vista) ha fosilizado también numerosos templos, y de alguna manera los ha preservado del gusto –mal gusto- desarrollista de la segunda mitad del siglo XX.
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