La época de esplendor fueron los primeros años del siglo XX, y eso se nota incluso sin estudiar su historia. Basta con recorrer las calles principales, donde los centenares de edificios modernistas recuerdan el flujo de dinero dedicado a la ostentación.

Pero Riga tiene otros lugares de interés, como la amplia zona ajardinada junto a las antiguas murallas, las iglesias góticas que salpican el casco antiguo, o el mercado central que ha aprovechado la estructura de los hangares de los antiguos zepelines alemanes.
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