
Tiene este edificio una simplicidad atractiva, que le hace ser mitad fortaleza militar y mitad palacio gótico.
Destaca en su sobriedad, el Cuerpo de Guardia y en la austeridad de la Basílica, que utilizaron Benedicto XIII y su sucesor Clemente VIII como basílica pontificia.
En tiempos de Felipe II se reorganizó la fortaleza-palacio, que se ha conservado con bastante fidelidad. Es Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1931.
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