
Praga es para andar por las zonas de más interés y utilizar los transportes públicos para llegar a ellas. Son relativamente rápidos y se utilizan con el mismo tipo de billete.
La hotelería no es barata. La comida es generalmente fuerte. Sabrosa pero proteínica, abundan las carnes bien engrasadas de salsas y acompañadas de una albóndigas de harina y patata. En general las raciones son copiosas.
El plato más típico es el cerdo asado, pero también son estimados los cabritos y conejos. Es el cerdo el rey de la cocina. Se sirve también ahumado con los típicos buñuelos y en filetes que frecuentemente se rehogan o empanan.
También en este apartado cabe referirse a las salchichas y a una buena charcutería (jamón de Praga). Hay puestos callejeros de salchichas, que se aliñan con mostaza, habitualmente.
En pescados lo más típico es la trucha y la carpa, que se utiliza en escabechados.

En cuanto a bebidas, hay algunos vinos de bohemia, pero la bebida nacional es la cerveza.
Es agradable el paseo por la ciudad, por las partes viejas, incluso en la noche; cuando la ciudad presenta otro aspecto nuevo.
Hay buen teatro y festivales de música. Praga es también una ciudad que siempre ha amado al arte: