
Es un punto singular. Aquí, desde 1478 se enterraban a las gentes judías(era el único lugar donde se les podía enterrar) y estuvo en activo hasta finales del XVIII. Se calcula que puede haber enterrados allí 100.000 cuerpos. Algunas lápidas de nobles y rabinos tienen cierto interés.
Este es un lugar caótico. La falta de espacio hace que se apilaran los enterramientos hasta en doce niveles y las estelas se agolpan unas a la orilla de otras, hasta 12.000.

Hay otra serie de sinagogas en el barrio. Entre ellas la Pinkas, Maisel y la Española.
Lindante con el cementerio está el Museo de Artes Decorativas, con elementos modernistas, y no muy lejos está el convento de Santa Inés.
El convento fue fundado por una hermana del rey Wenceslao I, en el siglo XIII. Tienen unas bellas dependencias góticas y alberga una excelente colección de arte checo del siglo XIX.
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