A la izquierda del cauce del río que divide en dos la ciudad se halla un gran recinto que simboliza el poder de la ciudad, con visos de solidez y eternidad.
Su base es medieval. Aquí surgió en el siglo IX un fortín y una iglesia, en torno al cual fueron ampliándose dependencias: casas sencillas o palaciegas, patios, palacios y edificaciones religiosas.
Hoy, en el Castillo de Praga se pueden ver, principalmente, dentro de un recinto defensivo: La catedral, el palacio real, la basílica de San Jorge, el palacio Lobkowizk, y algunas otras zona cargadas de atractivo, como el Callejón de Oro, de sencillas casitas artesanales.
Desde el medioevo hasta la época de los Habsburgo, aquí residieron los mandatarios del estado. Aquí, en palacios tardobarrocos, sigue estando el despacho presidencial checo.

Sobre el entorno de Malá Strana, destaca la fuerte silueta de los edificios del castillo Real de Praga. Czech Tourist Authority
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Vista satélite del Castillo de Praga