En uno de sus extremos está el ampuloso Museo Nacional, típico de las construcciones del siglo XIX, a caballo de un clasicismo y renacentismo. Tiene una vasta sala, el Panteón, donde se reúnen estatuas y bustos de los grandes hombres checos.
Ante el Museo Nacional, que alberga una serie de colecciones de minerales, zoología etc, se halla la estatua de San Wenceslao, de inicios del XX, obra de Myslbek.

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