
Desde el medioevo, los 350 metros de largo del roquedo están cubiertos por construcciones de carácter militar y religioso. En esa ciudad alta, recogida por murallas, se alzan cinco fortalezas ruinosas y un orgulloso templo románico, el de San Pedro. Todo tiene un color blanquecino, debido a la piedra blanca que se extrae en las proximidades.
La iglesia de San Pedro es de los siglos XII y XIII. El coro y el transepto son las zonas más antiguas. El poderoso campanario es del XIII. El edificio sufrió graves daños en la guerra de Religión y en el movimiento de La Fronda, pero luego ha sido restaurado.
En el extremo oeste del roquedo está el poderoso castillo episcopal, de 50 metros de altura, abandonado desde el XVII, y ahora ruinoso. En este lugar se ofrece un espectáculo de cetrería.
Mejor conservado está el castillo de Harcourt, de los vizcondes de Chatellerault, algo menor que el de los obispos, que corresponde al siglo XII y tiene algunas partes posteriores.
También sobresale en la estructura urbana el Donjon (torre-fortaleza) de Gouzon, del XII, edificado sobre un yacimiento prehistórico, transformado en un museo de arqueología industrial de Chauvigny (molinos, porcelanas, etc.)
En la villa baja destaca otra iglesia románica, Notre Dame, del XII, dependiente de una abadía de Poitiers, ya en la zona cercana a Vienne.
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