
Al parecer, la reina huyó de una maligna peste que se estaba cebando en la población de Torquemada y se asentó en el castillo de Hornillos.
El pueblo está a los pies del Páramo del Hornillo, junto al arroyo de las Calzadas, dominado por las derruidas moles del Castillo, y la ermita de Nuestra Señora de Belvis, patrona de la localidad. Esta ermita es una reliquia de un convento de monjas que antaño hubo en el lugar.
La iglesia de Hornillos está dedicada a San Miguel Arcángel. Es originaria del siglo XIII, transición del románico al gótico, y reconstruida en el XVIII.
El Castillo. Actualmente en ruinas, tuvo gran importancia durante el s. XV por su situación estratégica, cuando dependía de los Enríquez. Hasta el siglo pasado aún mantenía en pie importantes partes. Solo queda en pie la mitad de la fortaleza, que aún sorprende por su gran obra. El castillo tenía planta cuadrada con notables torres en las esquinas.
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