

El agua barrosa era filtrada y de ella se obtenía el oro. Aún quedan en el paisaje los canales secos, los embalses vacíos, incluso los túneles en la montaña, con las huellas de los picos y azadas de hace casi dos mil años. Y perdura también un paisaje hermoso, inesperado, de montañas rojas derruidas y colonizadas por castaños milenarios.
Es hermoso penetrar en el paisaje de castaños y picos rojizos dejado por las explotaciones al lado del lugar de Las Médulas. Pero la mejor visión de conjunto se tiene sobrepasando la carretera de Orellan.
Desde el mirador de Orellán se puede acceder a uno de los túneles, donde el alma sensible aún se conmueve al contemplar las marcas de los picos en el barro rojizo, en el interior del bimilenario túnel. A un lado del mirador se puede ver uno de los antiguos estanques y distinguir las canalizaciones que cruzaban los montes con agua para la explotación.
No lejos de quí aún se contempla el lago de Carucedo, creado en tiempos de los romanos, cuando los lodos de la explotación minera taponaron el valle.
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