
Los estudios de Ensenada y Madoz, siglos XVIII y XIX nos dan muestran de la pujanza de esta zona de terrenos montañosos regados por tres arroyos que dan riego a las respectivas praderas y valles, rodeados de montes cubiertos de urz, roble y otros arbustos, zona comunicada bien con Omañas, Asturias, León, Castilla y el Bierzo, por caminos que han ido desapareciendo. Las producciones tradicionales eran centeno, patatas, lino, pastos y hortalizas; cría ganado vacuno, cabrío y lanar; caza de perdices, liebres, lobos, jabalíes y zorros, y pesca de truchas. Entonces había fabricaciones de carbón de madera e hilazas de lino.
Esta actividad ha ido decayendo y los lugares están a punto de quedar deshabitados. Quedan importantes muestras de arquitectura tradicional, poco valoradas por los naturales de la zona, pero citadas en alguna publicación relativa a la riqueza patrimonial.

Los vallecillos del entorno tienen gran belleza. La zona es muy interesante para los amantes de belleza y soledad, con trayectos hermosos para excursiones a pie. El trayecto del río Valle, por ejemplo, hasta el embalse de Villameca, la zona de Oliegos, es hermoso. Aún hay trechos en los que subsiste la hermosa calzada que unía Los Barrios con el valle del Tuerto, que quedó cortada por el Pantano. Esta era una de las vías de comunicación fundamentales del norte de la comarca. Recomendable para gente con sensibilidad.
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