
Bellos monumentos
Tiene Morella grandes atractivos: sus murallas, con puertas hermosas como la de San Miguel; la agradable calle de Blasco de Alagón, los restos del convento de San Francisco; varios palacios góticos, como el del cardenal Ram o la casa Ciurana, etc.
Pero la joya es la iglesia de Santa María, gótica, con sendas puertas en la fachada principal y un interior sorprendente de tres naves. Dado que el templo no era grande, al hacer el coro se optó por hacerlo elevado. Se accede a él por una bella escalera de caracol.
Morella bien merece una parada. Hay lugares donde comer y dormir confortablemente. Porque en el entorno de la población están otros centros de interés: Forcall, Ares, Villafranca del Cid y la Tinença de Benifassar.
En este territorio abrupto abundan paisajes hermosos para deleitar la vista e incluso abrigos rupestres que nos remiten a la prehistoria. Entre ellos están los de Morella la Vella.
Morella celebra unas fiestas especiales cada seis años, el Sexeni. Vienen celebrándose desde el siglo XVII. Se trae a la Virgen de la Vallivaba desde su santuario, a unos 20 kilómetros, y se hacen coloristas desfiles, procesiones y celebraciones festivas de todo tipo. Es de alto interés.
Cabe hablar por último de la gastronomía. Se come buena carne –cerdo y cordero- y sus embutidos son los mejores tal vez de la provincia de Castellón, puesto que su altitud y climatología favorecen el curado. Entre los postres están los típicos flaons.
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