
El Diccionario de Madoz, hace siglo y medio, explicaba que tenía un terreno desigual, buenas aguas potables y clima sano. El lugar tenía las producciones de la zona: pastos, centeno, algunas patatas y ganado. Los naturales se dedicaban a cortar leña, de roble y de urces, para abastecer el mercado de Astorga. Hoy apenas quedan agricultores en el lugar.
El pueblo es muy tranquilo, ubicado en un valle estrecho pero fértil, abundante en fuentes y praderías, y rodeado por excelentes bosquecillos de castaños.
En medio de la diseminada población esta la pequeña iglesia, construída en este siglo a partir de una diminuta ermita. En el reducido templo, muy cuidado, existe un bello cristo crucificado de Gregorio Español, sin duda una de las joyas artísticas de la comarca.
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