
En Sopeña había un antiguo puente de piedra que debió ser el paso de la vía romana que cruzaba por Ferreras y Valdesamario hacia Asturias, el histórico Camino Asturiano. Hace más de siglo y medio, Madoz habla de los sólidos pilares de piedra que aún eran visibles.
Hoy Sopeña es un tranquilo lugar, de hábitat disperso, alegrado por el paso del río Tuerto. Muy cerca del río existen unos peñascos que –según la tradición- conservan las huellas del caballo del patrón Santiago, que, ¡Oh prodigio!, saltó de un fuerte brinco el valle.
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